El destino es raro…

Ha sido una semana ajetreadísima, dicen que “uno pone y Dios dispone”, y con esto quiero decir que, a pesar que debía de estar escribiendo de tecnología para niños con necesidades especiales, voy a dar un giro leve al artículo.

El último par de meses ha sido una tormenta de clientes nuevos, definitivamente esto es buenísimo pero también lleva su tinte de contras implícito que muchos de los que nos dedicamos a los servicios sabemos que son inevitables.

Muchas empresas de servicios, sabemos que cuando hablamos con un prospecto y entregamos un presupuesto, hay un alto porcentaje de que lo ganemos, sobretodo si llevas mucho tiempo en tu giro. Todo es cuestión de tiempo, puede ser una semana o se puede ir a un año, pero sabemos que tarde o temprano tendremos ese trabajo.

Entonces, ¿cuál es la preocupación? El pipeline. Si conoces perfectamente la calidad/precios de tus productos o servicios vs. la competencia, entonces el reto solamente se reduce al pipeline. ¿A qué me refiero con esto? Muy simple, todos sabemos el porcentaje de éxito de los presupuestos que manejamos en nuestra empresa. No voy a hablar de porcentajes altos o bajos, pero si realmente los conocemos, entonces el enfoque debe ser la cantidad de presupuestos que entregamos.

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